Abrazar...

...Jamás desperdiciaría una oportunidad tan perfecta para ligarme a Min, aun a sabiendas que a este no le intereso en lo absoluto; era lo que precisamente me gustaba de él.

Por ende, según mi plan, esperé a que Min acabara de bajar las escaleras y tomara la dirección hacia mi lugar; y una vez que creí que estaba prudentemente cerca, corrí a él.

—¿Por qué demonios demoraste tanto?—Murmuré con todo el esmero puesto en sonar afligida—Creí oír un ruido y...—Para darle más dramatismo al asunto, me callé en señal de que aquello me había afectado tanto que no podía siquiera hablar.

Me prendí a él como garrapata, para que negarlo, ¡Y NO ME ARREPIENTO!

Ese chico era todo lo que estaba bien en la vida, abrazarlo ya te ponía ideas inapropiadas en la cabeza con su fornido cuerpo, ¡Ni siquiera se había movido un poco cuando me lancé a él! Y pues hablemos de su aroma, ¿cuál sería el perfume de hombre más embriagador? pues estoy segura que ninguno lo era tanto como ese que él llevaba: Una mezcla entre su masculinidad corporal, a limpio y una tenue fragancia que cosquilleaba mi nariz; era un olor que solo podrías sentir si te encontrabas metida en su cuello, como yo. Eso me hacía enloquecer aun más, tanto que estaba segura que ya no podría ocultar lo que sentía por ese pedazo de individuo.

La oscuridad me lo ponía todo más excitante, era ahora o nunca.

—Quizá sea el gato otra vez.—Habló al fin.

Una voz melódica y pura, potente y sobrada de malicia. Una voz que no conocía.—A fin de cuentas, no pudiste asesinarlo.

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