Asustar...

...La verdad es que la idea sonaba fácil en mi cabeza; pero nada más intentar algo así, de los nervios acabaría por hacer alguna estupidez que me dejara en ridículo.

Por otro lado, si merecía mi venganza, por lo que intenté hacer el menor ruido posible cuando me ocultaba aun más en el rincón.

Lo observé atenta mientras este se plantaba finalmente en el piso del sótano, permaneciendo inmóvil unos minutos. Lo aproveché para moverme al ras de la pared en cuclillas, llegando a estar justo al lado de él.

Por la visión que la luna me regalaba, vislumbraba que miraba al frente, donde estaba el interruptor; sin embargo, podía jurar que se encontraba desorientado debido a la oscuridad.

La oportunidad perfecta se presentó cuando dio un paso hacia adelante, entonces brinqué de mi escondite, empujando su espalda y gritando para irritarle más.

—¡BOO!

Una persona normal, como lo era Min, reaccionaría con un grito, o incluso solo con un salto; aceptaba también que pudiera llorar o quien sabe que más. Lo que no me pareció para nada previsto fue precisamente esa reacción que tuvo.

A penas llegué a tocarlo, algo en mi cuerpo empezó a doler. La situación se había dado tan rápida que me tomó unos instantes relacionar que el dolor era en mi cuello y parcialmente en mi cabeza.

Me había tomado del cuello y me había estampado contra la pared, era lo único que podía creer.

Antes de que intentara hacerle comprender a Min que era yo, vi que no era él.

El chico delante de mí era muy diferente a mi vecino, era mucho más apuesto, había que aceptarlo. Se acercó tanto a mi rostro que pude ver su mirada carente de humanidad en desacuerdo con unos labios tentadoramente pronunciados.

—¿A quién crees que puedes asustar, pequeña?


Selecciona aquí para acabar y descubrir quien es tu ruta.

Comentarios