Atenderlo con la puerta cerrada...

...El sujeto me dio tanta mala espina que no quise abrirle la puerta.

—¿Quién es?—Pegunté y solo en ese punto pude descubrir mi temor mediante mi voz temblorosa.

El tipo no contestó, en lugar de eso, se alejó de la puerta tan despacio que hizo saltar todas mis alarmas.

Aquella persona bien podía ser solo un loco o algo peor, y cual fuera el caso, no esperaría a que sucediera lo peor; debía actuar.



♦Buscar algo con lo que poder defenderme.
♦Llamar a alguien.

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