Ayudarle...
...Sin pensármelo, crucé hasta la otra acera para ponerme a juntar toda la fruta tirada.
—¡Oh, muchas gracias!—Dijo el muchacho en un tono infantil. Alcé mi vista para verlo, sin embargo, la caja impedía que viera su rostro.—¡Me habría visto en problemas si no hubieras estado aquí!—Confesó.
—Pues, que suerte que nuestros caminos se cruzaron—Dije a la vez que me ponía de pie ya con la fruta en los brazos y casi pude haberla tirado de nuevo por la impresión.
¡ERA HERMOSO!
No parecía llevarme muchos años, quizá tuviéramos la misma edad; y eso me alegró ya que el castaño estaba como quería.
—Sí, al menos para mí es una suerte.—Mientras admiraba su perfecta sonrisa, esta se borró con lentitud; dejando una expresión amarga que tardé en notarla—Me aseguraré de portarme bien en compensación por este gesto tan amable.
—¿Qué?—Formulé con mi voz afectada, pues aquello no intuía nada bueno.
El chico entonces soltó todo lo que llevaba y con rapidez se me abalanzó, rodeándome con sus brazos con fuerza, acabando otra vez la fruta en el suelo. Su rostro, que estaba a centímetros del mío, expresaba una sonrisa muy dudosa.
—¡Oh, muchas gracias!—Dijo el muchacho en un tono infantil. Alcé mi vista para verlo, sin embargo, la caja impedía que viera su rostro.—¡Me habría visto en problemas si no hubieras estado aquí!—Confesó.
—Pues, que suerte que nuestros caminos se cruzaron—Dije a la vez que me ponía de pie ya con la fruta en los brazos y casi pude haberla tirado de nuevo por la impresión.
¡ERA HERMOSO!
No parecía llevarme muchos años, quizá tuviéramos la misma edad; y eso me alegró ya que el castaño estaba como quería.
—Sí, al menos para mí es una suerte.—Mientras admiraba su perfecta sonrisa, esta se borró con lentitud; dejando una expresión amarga que tardé en notarla—Me aseguraré de portarme bien en compensación por este gesto tan amable.
—¿Qué?—Formulé con mi voz afectada, pues aquello no intuía nada bueno.
El chico entonces soltó todo lo que llevaba y con rapidez se me abalanzó, rodeándome con sus brazos con fuerza, acabando otra vez la fruta en el suelo. Su rostro, que estaba a centímetros del mío, expresaba una sonrisa muy dudosa.
Selecciona aquí para acabar y descubrir cual es tu ruta.
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