Correr...
...Como una loca, como si mi vida dependiera de ello; corrí lo más rápido que pude hasta la puerta.
Escuché sus pasos seguirme, y obviamente me alcanzó con facilidad. La puerta que yo había abierto con tanto pánico, fue cerrada con brusquedad.
El sujeto me tomó del brazo y me obligó a voltearme, donde lo tuve terriblemente cerca. Estaba arrinconada entre sus brazos, ya no había escapatoria.
Pero como yo no me rendía tan fácilmente, mi pierna se elevó con la potencia de la patada más fuerte que pudiera dar. Le pegué en la rodilla, y aunque eso le había movido un poco, no sirvió de nada, en cuestión de segundos, estuvo otra vez frente a mí y de algún modo me había golpeado.
Pensé que su perfume era demasiado tentador antes de que todo se volviera negro.
Escuché sus pasos seguirme, y obviamente me alcanzó con facilidad. La puerta que yo había abierto con tanto pánico, fue cerrada con brusquedad.
El sujeto me tomó del brazo y me obligó a voltearme, donde lo tuve terriblemente cerca. Estaba arrinconada entre sus brazos, ya no había escapatoria.
Pero como yo no me rendía tan fácilmente, mi pierna se elevó con la potencia de la patada más fuerte que pudiera dar. Le pegué en la rodilla, y aunque eso le había movido un poco, no sirvió de nada, en cuestión de segundos, estuvo otra vez frente a mí y de algún modo me había golpeado.
Pensé que su perfume era demasiado tentador antes de que todo se volviera negro.
Comentarios
Publicar un comentario