Estoy segura que hay alguien...

...No era alguien paranoica, pero tampoco era tonta. Estaba segura que algo se había colado en la cocina, algo que no tenía permiso de estar ahí.

Miré dudosa cada rincón del cuarto, y aunque no viera a nadie en concreto, poco como el movimiento de la cortina fue lo que bastó para que empezara a correr.

Completamente cegada por la intuición, corrí hasta llegar a la puerta de entrada; abrirla provocó que un sentimiento de alivio me recorría el cuerpo.

Que poco duró.

De mismo modo que se había abierto, se cerró con brusquedad. Con temor, me quedé estática, mirando el brazo que pasaba por arriba de mi cabeza y trababa la madera.

—No sería conveniente que salieras ahora—Dijo.

Me giré con lentitud, pensando con cautela mis opciones, aquellas que se me borraron al instante de ver la cara del sujeto.

No podía negar que era alguien lindo, sus facciones eran perfectas y delicadas; sin importar que sonriera o me mirara serio, se veía igual de bien.

—¿Q-quien eres?—Le pregunté.

—Ya lo sabrás.

Y con eso y el chirrido de un coche frenando con brusquedad fuera de mi casa, murieron todas mis esperanzas.

Selecciona aquí para acabar y descubrir quien es tu ruta. 




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