Gritar...

...Nada en mi sistema obedecía, ni siquiera mi voz lograba salir. Tanto era el pánico que me había quedado muda con los ojos abarrotados de lágrimas.

Evidentemente ahí había alguien, al acercarse a mí y recibir la luz de la luna que entraba por la ventana, supe que era real.

Un joven bastante apuesto y completamente desconocido, quien se acercó a mi sin decir absolutamente nada mientras que yo era incapaz de hacer algo.

El grito me salió para cuando ya era tarde, cuando me había tomado del brazo y había cubierto mi boca y nariz. Fue entonces que pude expresar mi terror con un gritó que, aunque acallado, bastante audible.

Él no hizo mucho más, sencillamente se quedó ahí en espera de lo que solo él sabía que sucedería; perdería la conciencia en cuestión de nada. Yo lo supe cuando me sentí cansada de solo gritar.

Cansada, con sueño... Me sentía más que nada atontada, realmente lo estaba porque cuando él apuesto chico sonrió, yo lo hice por igual y luego todo se perdió. Todo se hizo negro.


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