Ni de coña se la pondría tan fácil; intentar zafarse...

...Había pensado en esa situación un millón de veces cuando salía a la calle, había visto tantas noticias sobre casos así, en Internet las especulaciones sobre que ocurría después eran muchísimas.

Yo sabía perfectamente que sucedería luego.

Debía hacer algo en ese momento, debía evitarlo como se me fuera posible.

—¡MIIIIIIIIN!—Grité a todo pulmón—¡AYUDAA!

Comencé a gritar tan fuerte como pude y tantas cosas que no recuerdo; solo recuerdo lo fuerte que el golpe que el sujeto me dio; tal y como prometió.

Miré la casa de Min una última vez, con la esperanza de despertar y que me encontrara en un lugar donde nadie me encontraría jamás.

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