Ignorar...

...Le resté importancia al asunto y me enfoqué en lo que si era tenebroso; mi madre.

Si no tenía preparada la cena para cuando volviera, me destrozaría; así que sin importar lo que me costara estar estable, me encaminé a la cocina finalmente.

No terminé de llegar al lugar cuando el sonido volvió a perturbar mi paz, ésta vez, mucho más nítido.

El sonido, claro ahora, era uno que conocía muy bien. En mi casa habían dos maderas del suelo que se habían soltado con los años e hinchado por la humedad; una estaba en mi habitación y la otra en el sótano.

Esperé para comprobar bien de donde es que había provenido, pero no se escuchó otra vez. Así que no me quedó de otra que actuar.

♦Ir a ver.
♦Llamar a la policía.

Comentarios