Ir a ver.

...El sonido, bastante insignificante a mi parecer, fue suficiente para que me levantara sospechas.

No es que me estuviera haciendo ideas alocadas, solo sentí que sería mejor revisar la casa para cerciorarme y estar segura.

Entonces pronto estuve merodeando el corredor, baño, cocina y, principalmente, mi propia alcoba; de donde sentí que el sonido había venido.
Cuarto que revisaba, cuarto que me recibía con silencio y oscuridad, haciendo que poco a poco perdiera el interés en lo que hacía y me conformara con la creencia de haber oído cualquier cosa sin sentido.
Fue en mi habitación donde descarté cualquier posibilidad paranoica tras ver a primer instancia a mi gato paseándose por aquella tabla floja que soltaba sonidos huecos cuando alguien la pisaba.

—Te asesinaría si no fueras tan peludo y lindo—Le confesé al animal quien, al ser tomado contra su voluntad, maulló.

Me senté en la cama con él en brazos y sentí que el alma me volvía al cuerpo al tratarse solo del felino y nada más.

El animal brincó de mi regazo a penas tuvo la oportunidad, por lo que no me quedó de otra que bajar a la cocina a preparar la cena de una buena vez; tarea que tampoco pude cumplir esta vez por el inoportuno sonido de la puerta.

Curiosa, pasé otra vez el largo de la sala y llegué hasta el corto pasillo que era el recibidor; donde miré por la mirilla hacia el exterior; Y la imagen de un hombre completamente de negro, con el rostro cubierto, fue lo que dominó el escenario.

♦Abrir la puerta.
♦Atenderlo con la puerta cerrada.

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