Ir a casa de Min.

...No me quedaría ahí sola en la oscuridad; ni siquiera me lo pensé mucho cuando ya estaba saliendo para ir a casa de Min.

Vi a mi perro ahí haciendo de las suyas en el patio y lo ignoré como buena rencorosa que era. 

Mi camino quedó a medias cuando una camioneta me robó la atención, había parado frente a mi casa. 

Mi perro y yo éramos iguales, pues este salió disparado quien sabe donde de la impresión que la camioneta dio; yo, en cambio, que sabía perfectamente lo que significaba esa situación, giré sobre mis talones para meterme en casa otra vez; agradecida de que el pánico no me dominara.

Al menos no hasta que vi a un chico salir de mi hogar; con una tranquilidad envidiable y frescura incomparable, acomodando su chaqueta sin más.
Me quedé contemplando mis opciones en ese punto y, a falta de estas, provocó que el individuo de apariencia perfecta, llegara hasta frente mío.

—Supongamos que hay dos opciones,—Comenzó él—Ser inteligente y subirte a la camioneta sin problema o ser estúpida y subirte a la camioneta luego de ser golpeada por intentar huir ¿Qué eliges?

Temía a menudo que cosas así pudieran pasarme sencillamente porque sucedían todo el tiempo, sin embargo, la impresión que eso me dio no fue nada que hubiera imaginado antes.

El chico no esperó a que hiciera nada, resolvió todo mientras tomaba mi brazo y me arrastraba hacía la furgoneta blanca con cristales blindados.

♦No había nada que pudiera hacer ya.
Ni de coña se la pondría tan fácil; intentar zafarse.

Comentarios