Revisar el interruptor...

...Me habría sentado a aprovechar de aquella imprevista oportunidad, pero mi genio de siempre tener la razón me impidió hacerlo.

No creía que la cosa fuera a tanto como para necesitar las herramientas de nadie, por lo que, con esa idea fija en la cabeza, me fui derecho hacia el sótano. 

No fue sino hasta que llegué ahí que noté que no había llevado el móvil siquiera para alumbrar, y es que conocía cada rincón de mi casa que ni siquiera me acordé de la falta de luz cuando me encaminé hacia el lugar. Ni siquiera ahí abajo me era necesario ver, sí sería conveniente, pero en cualquier caso, con el tacto podía deducir el estado de las llaves.

Caminé en la oscuridad con la tranquilidad de quien sabe que no se topara con nada que la pudiera hacer tropezar, llegando así hacia la caja metálica fijada en la pared. 

Tal cual había imaginado, todas las llaves estaban bajadas; en donde fallé fue en creer que estas volverían a dar a luz con solo volverlas a subir. Estas subían y bajaban conforme las moviera, pero nada en la electricidad cambiaba. 

Para cuando me resignaba a mi teoría, oí los crujidos de la escalera en señal de que alguien bajaba. 

Cabía remarcar que Min no se atrevería a abrir la puerta de mi casa y entrar, así que con los pelos de punta me arrinconé en una esquina mientras la sombra de una persona descendía. 

Una parte de mí no creía lo que yo misma buscaba hacerme creer por lo que, luego de unos segundos mirando al sujeto que caminaba lentamente, no me sorprendió en lo absoluto cuando reconocí el porte de Min. 

Otra vez buscaba asustarme...

Y entonces se me cruzaron las ideas; pensé en asustarlo en venganza en un primer momento, obviamente, pero luego reconocí esa hermosa oportunidad que el universo me había dado  y ¡BOOM! ahí estaba yo debatiéndome en si aprovechar y fingir el temor para acercarme a Min y abrazarlo...

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