Seguir el camino correspondiente...

...Por más tentador que resultara, no me arriesgaría a recibir una infracción o, peor, cometer un accidente.

Continué por la carretera petada de autos y puse mi esmero en estar tranquila.

(***)

Estuve llegando al supermercado una hora más tarde; lo bueno es que casi no había gente por lo tarde que era. Desocuparme no me tomaría mucho.

Llevé todo lo de la lista y demás cosas que yo necesitaba; revisé incluso la lista dos veces más y recién me metí en la caja para pagar.

Seguir el camino correcto si tuvo su recompensa, pues de haber llegado una hora atrás estaría rodeada de mamás haciendo compras.

En el estacionamiento no tuve problemas para hallar el auto, ya que este se encontraba solo en una hilera. El único inconveniente es que estaba demasiado lejos y los faroles de las calles no eran demasiado potentes para alumbrar nada.

No era miedosa, era precavida.

Me apresuré para llegar al coche cuando una abrupta frenada de espaldas a mí casi hace que me viera en el suelo de la impresión.

Miré la camioneta que se había cerrado en mi camino y no esperé mucho para largarme a correr, más aun cuando vi las puertas de los laterales abrirse.

Corrí tan rápido como pude hasta llegar al interior del auto; el miedo entorpeció mi labor de meter las llaves en el tambor para encenderlo, pero por fortuna no me resultó imposible.

Nada más arrancar, salí disparada sin importarme chocar al hombre que se había largado frente al capo; él lo notó, ya que sabiamente se quitó a tiempo.

No disminuí la velocidad ni porque hubiera llegado a la carretera, todavía estaba asustada y con los nervios de punta. Constantemente echaba la vista atrás para comprobar que no me seguían.

Me había salvado por los pelos, eso era bueno, pero no cambiaba en nada que estuviera ya llorando como una niña pequeña; intenté calmarme para manejar con prudencia, debía llegar cuanto antes a...

♦A casa.
♦A la estación de policía. 

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